domingo, 26 de mayo de 2013

¿En qué falla mi app? Cuatro errores que cometen los desarrolladores

Saber cuáles son los errores que cometemos es clave para poder evitarlos. Esta máxima, aplicable a todos los aspectos de la vida en general, también es válida para el mundo del desarrollo de las aplicaciones móviles.

Muchas veces los creadores de estas apps se enfrentan a situaciones nada deseables, por ejemplo, ver que nadie se descarga su aplicación por culpa de algún error. Ante esta situación, desde la startup de desarrollo de apps InQBarna, sus expertos revelan cuáles son los principales fallos que éstos cometen y aconsejan cómo subsanarlos e incluso evitarlos.

Pensar que es una web

Éste es el primer aspecto que hay que tener en cuenta cuando se aborda un desarrollo. Algo que, aunque parezca algo obvio, señalan los expertos de la compañía, es uno de los errores más frecuentes.

«Hay que tener en cuenta que el usuario no está ante una gran pantalla, está delante de un móvil, con su dedo como única arma, así que haz el favor de ponérselo fácil o, de lo contrario, huirá despavorido», comenta Sergi Hernanz, director técnico y socio fundador de InQBarna.

Obligar al usuario a registrarse antes de saber qué ofrece

Forzar a que el usuario se registre antes de saber qué ofrece la aplicación es otro de los errores básicos. Aunque uno de los principales objetivos es conseguir más registros, obligar a que se registren antes de mostrar los puntos fuertes de la app «es la mejor manera de espantarlos», afirma Hernanz. La regla de oro debe ser «prohibido obligar» y menos sin que el usuario sepa qué es lo que ofrece la aplicación.

Rellenar formularios

No hay que obligar tampoco a los usuarios a rellenar formularios; es algo que cansa e, indica Hernanz, «termina por abandonar la aplicación». Éste recuerda que éste, al igual que otros errores, se cometen por no ponerse en el lugar del usuario a la hora de diseñar la app.

Olvidar el marketing y la comunicación

Otro fallo es destinar todo el presupuesto al desarrollo de la app, olvidando las acciones de comunicación y marketing. El presupuesto, indica el experto, se debe repartir entre los dos ámbitos a un 50% «para poder competir de tú a tú en un mercado tan global como el de las tiendas de aplicaciones».