viernes, 7 de junio de 2013

De la "guerra contra el terrorismo" al rastreo de llamadas telefónicas

La "guerra contra el terrorismo" ha llevado a Estados Unidos a lanzar una operación de monitoreo a gran escala de las comunicaciones telefónicas de millones de ciudadanos dentro del país con el objetivo de adelantarse a posibles ataques orquestados por Al Qaida.

El miedo a sufrir atentados en su territorio después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, junto con el poder de la tecnología digital, dio pie a crear este programa de espionaje sin precedentes y pinchar líneas de teléfono.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés), un amplio servicio creado durante la Guerra Fría especializada en escuchas telefónicas, criptoanálisis y guerra cibernética, está gestionando la operación.

Los datos recabados por el programa, de acuerdo con información revelada el jueves por el diario británico The Guardian, incluyen los números telefónicos de ambas partes de la comunicación, la localización y duración de la llamada, así como la hora e identificación.

Con su sofisticado software y sus matemáticos, la NSA usa algoritmos para encontrar las rutas en los millones de metadatas para poder rastrear nuevas rutas e intentar lograr los contactos o conspiraciones de presuntos ataques.

Las autoridades estadounidenses defienden esta megaoperación por ser un método vital que permite destapar tramas y aseguran que la misma no se entromete en el contenido de las conversaciones de los ciudadanos.

"La información que realmente buscan está del otro lado de las llamadas", afirmó Saxby Chambliss, excongresista republicano que formó parte del Comité de Inteligencia del Senado.

Pero grupos en defensa de los derechos humanos denuncian que el programa invade totalmente la privacidad de los ciudadanos y han amenazado con llevar el caso ante la justicia.

Aunque analistas de inteligencia han comparado el rastreo de datos con la recopilación de información que aparece en sobres, los detractores de esta operación consideran que el sistema creado por la NSA permite construir el perfil de un individuo altamente preciso.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por su sigla en inglés) y la Universidad Católica de Louvain (Bélgica) determinaron en un estudio reciente que podían identificar fácilmente a ciudadanos con unos pocos detalles de una larga lista de información telefónica.

Tras examinar durante 15 meses a 1,5 millones de usuarios de teléfonos móviles, los investigadores fueron capaces de identificar al 95% de estos basándose unicamente en cuatro variantes de la llamada.

En otras palabras, se puede identificar a personas, incluso hábitos, juntando información supuestamente anónima, aseguran los expertos.

La NSA, en colaboración con otras agencias gubernamentales, también rastreó en Estados Unidos transferencias bancarias, compras con tarjetas de crédito y búsquedas en internet.

Por ley, la NSA está obligada a no espiar en Estados Unidos, pero la lucha contra Al Qaida ha llevado a la agencia a operar dentro del territorio.

Activistas reclaman que el gobierno debe controlar a su agencia y la actividad de ésta, y acusan al presidente Barack Obama de fracasar en su promesa de proteger los derechos constitucionales.

"Es tiempo de que comience el debate nacional sobre nuestros derechos en la era digital. Es tiempo de poner fin al programa de monitoreo inconstitucional de la NSA", dijo la Fundación Frontera Electrónica, que tiene una demanda contra el gobierno en los tribunales.

Aparte de la polémica desatada, no está claro si el programa ha permitido a la NSA desactivar ataques organizados por Al Qaida, tal y como señalan las autoridades.