domingo, 9 de junio de 2013

PRISM: Estados Unidos también recolecta datos en Internet, su gobierno apoya esas prácticas

El Washington Post ha revelado nuevos datos procedentes de información de alto secreto que confirman que el gobierno de los Estados Unidos ha estado recolectando a través de la NSA todo tipo de datos de comunicaciones de Internet. El proyecto PRISM, bajo el que se ha realizado toda esta labor, demuestra una magnitud asombrosa.

Muchas de las grandes de Silicon Valley están implicadas en esa recolección de datos, aunque todas ellas niegan tener conocimiento de esas prácticas. Los documentos confidenciales, no obstante, dejan claro que esas actividades llevan en marcha desde 2007. 

El extenso artículo original del Washington Post que se suma al que The Guardian publicó ayer jueves, y deja clara la política de recolección masiva de datos que se está llevando a cabo tanto a ciudadanos de Estados Unidos como a extranjeros que utilizan servicios de los gigantes de Internet y la tecnología.

Las grandes de Internet niegan su implicación

Entre los proveedores de esos datos destacan grandes nombres como los de Microsoft, Yahoo!, Google, Facebook, PalTalk —menos conocido, pero muy relevante en los últimos sucesos de la primavera árabe—, AOL, Skype, YouTube y Apple.

Estas empresas de Internet entran dentro de PRISM pero están circunscritas a un subproyecto especial con nombre en clave BLARNEYque recolecta los metadatos de esas comunicaciones para ser estudiados en caso necesario.

Como revelan en el Washington Post, teóricamente las empresas pueden negarse a colaborar con esas peticiones del gobierno. Gigantes como Yahoo! y AOL están obligadas a aceptar una directiva del fiscal general y del director de la Inteligencia Nacional para abrir sus servidores a la Data Intercept Technology Unit del FBI, que gestiona los enlaces de empresas americanas con la NSA.

En 2008, el Congreso le dio al Departamento de Justicia autoridad para dar orden secreta de la Foreign Surveillance Intelligence Court que haría que una empresa reticente a colaborar se aviniera a los términos del gobierno.

Apple parece haber sido una de las empresas que más “resistió” a su inclusión en el proyecto PRISM. Curiosamente, la empresa de Cupertino tardó 5 años más que Microsoft en unirse al programa tras la entrada de la firma de Redmond en mayo de 2007. Los motivos de ese retraso —o los argumentos que pudo utilizar para resistir esa colaboración— son desconocidos.

Otras grandes aún no aparecen en esos documentos de momentos, aunque según ellos Dropbox estaba a punto de formar parte de ese grupo de grandes que colaboran con el gobierno. Twitter, sin embargo, no está relacionada con el proyecto PRISM según los datos clasificados a los que ha tenido acceso el periódico Washington Post.

No obstante, todas y cada una de las empresas implicadas han emitido anuncioso oficiales negando su participación en dichas actividades y indicando que desconocen cualquier tipo de asociación con el gobierno en este proyecto, aunque sí admiten estar dispuestas a ceder datos ante la ley en casos específicos.

Por ejemplo, representantes de Google afirmaron que

Google se preocupa profundamente por la seguridad de los datos de sus usuarios. Desvelamos datos de usuario al gobierno según las leyes, y revisamos dichas peticiones cuidadosamente. De cuando en cuando la gente alega que hemos creado una puerta trasera para el gobierno en nuestros sistemas, pero Google no tiene esa puerta trasera para el gobierno y que éste pueda acceder a los datos privados de los usuarios.

Las declaraciones, indicadas en el artículo del Post, son análogas en otros casos como los de Facebook, Microsoft, o Yahoo!.

Más importantes aún que las llamadas

En otro documento clasificado y con autor no desvelado por el Post, éste indicó que:

El 98% de la producción de PRISM está basada en Yahoo!, Google y Microsoft. Necesitamos asegurarnos de que no dañamos los intereses de estas fuentes.

Esa afirmación deja clara la relevancia de PRISM en las operaciones actuales de la NSA. De hecho, PRISM se ha convertido en “la fuente más importante de material” para los informes de la NSA, y en 1 de cada 7 se usan ese tipo de datos.

Sorprendente, teniendo en cuenta que la NSA teóricamente se centra en temas extranjeros, aunque ahora está muy intrincada en el funcionamiento de empresas americanas de Internet en las que cientos de millones de cuentas americanas (y otras muchas en el extranjero) están activas.

Todo normal, según el gobierno de los Estados Unidos

El asombro que ha causado este tipo de prácticas aumenta cuando aparecen en escena las primeras declaraciones de los representantes del gobierno de los Estados Unidos. Como explicaban en el Post, espiar a los ciudadanos de los Estados Unidos “es lo que se llama proteger América“.

La senadora de los Estados Unidos Dianne Feinstein

Esa polémica frase, pronunciada por la senadora Dianne Feinstein sobre el caso de la NSA es solo la última gota de un apoyo masivo por parte del gobierno de los Estados Unidos, del cual se echan en falta las declaraciones del presidente Obama.

El Director de la Inteligencia Nacional Kames R. Clapper también se manifestó totalmente partidario de la medida en declaraciones realizadas el jueves 6 de junio por la noche en Estados Unidos:

La información recolectada bajo este programa está entre la información de inteligencia del extranjero más importante que registramos, y se utiliza para proteger a nuestra nación de una gran variedad de amenazas.

El discurso huele a rancio, y es el mismo que se utilizó constantemente tras los atentados del 11-S por el entonces presidente Bush. Aquel ataque provocó una oleada de medidas antiterroristas —y otros muchos efectos colaterales— que ya en aquella época generaron una serie de polémicas recolecciones de datos que no se sabía que también estaban teniendo lugar en la administración Obama.

De hecho, hasta 2004 el gobierno de los EE.UU. tenía que demostrar causas probables para investigar a objetivos que teóricamente estaban conectados a actos de terrorismo o espionaje.

De 2004 a 2007, sin embargo, la administración Bush logró persuadir a los jueces de la FISA para emitir órdenes de vigilancia sin ese requisito. El gobierno tenía “procedimientos razonables para minimizar la recolección de datos de personas estadounidenses sin una órden judicial”, como indican en el artículo del Washington Post.

A la espera de esas declaraciones del propio presidente Obama y de nuevos datos que vayan apareciendo, os dejamos con cuatro de las 41 páginas de la presentación filtrada al Washington Post en la que se ofrecen datos sobre PRISM y sus actividades.