martes, 24 de septiembre de 2013

Oppo N1: un vistazo más de cerca al nuevo rey de las autofotos

Teléfonos con especial énfasis en las autofotos los hemos visto a puñados durante los últimos meses, pero el N1 de Oppo supone un soplo de aire fresco. En lugar de montar una cámara frontal superior a lo habitual, el fabricante chino ha tirado la casa por la ventana con un singular diseño que destaca por el uso de una cámara pivotante de 13 megapíxeles con doble LED instalada sobre un chasis metálico cubierto por una piel de plástico; una fórmula que nos recuerda a algunos featurephones de antaño y que ya había caído en completo desuso.
Nuestros compañeros de la edición en chino de Engadget estuvieron presentes en el debut de tan singular aparato, y nos cuentan que su manejo puede resultar un poquito complicado al principio. Esto es así porque el sistema de control de disparo no utiliza únicamente el clásico botón en pantalla, sino también las teclas de volumen y (aquí está la gran novedad) una gran superficie táctil en la parte trasera del teléfono que es totalmente invisible, de forma que te basta con sostener el teléfono con una mano mientras tocas con el dedo índice para tomar una autofoto. Por lo visto, el mecanismo de la cámara resulta bastante sólido, y no siente endeble o falto de resistencia.
Por lo demás, este teléfono con procesador Snapdragon 600 incorpora una nueva versión del sistema operativo ColorOS de Oppo (recuerda: próximamente también se ofrecerá con Cyanogen), revisado con una curiosa función táctil que te permitirá hacer "dibujos" en su pantalla Full HD de 5,9 pulgadas para activar determinadas acciones o apps, con la posibilidad de asociarlas manualmente a cada gesto. Es más, el teléfono incluso acepta estas órdenes gestuales con la pantalla apagada. Ahora mismo el software está configurado para aceptar cuatro gestos distintos: una O para la cámara, una V para la linterna, una W para WeChat y una I que activará la llamada al servicio de atención de Oppo. Interesante, como mínimo.
Puedes echarle un vistazo en el vídeo que ha grabado nuestro buen amigo Richard Lai.