sábado, 21 de septiembre de 2013

¿Qué elementos debemos evaluar en la salida a bolsa de una empresa tecnológica?

Hablando por teléfono con un periodista sobre la próxima salida a bolsa de Twitter y tratando de responder a sus preguntas sobre las posibles perspectivas de la misma, me encontré tratando de organizar mentalmente los factores que tiendo a utilizar para hacer ese tipo de diagnósticos que habitualmente se resumen en una palabra positiva, negativa o neutra. Al colgar el teléfono, pensé que podía intentar compilar esa lista de una manera algo más sistemática, teniendo en cuenta por supuesto que no soy experto en mercados financieros y que en modo alguno pretendo hacer una guía exhaustiva de valoración o de fijación de precios de acciones, pero intentando añadir algo de valor sobre los temas que considero deben tenerse en cuenta cuando este tipo de empresas, que muchas veces suponen un desafío a las reglas convencionales de los analistas, plantean sus salidas a los mercados.

Es preciso tener en cuenta que en el caso de Twitter, empresa que utilizaré como ejemplo, carecemos aún de acceso a sus datos financieros, debido a que la compañía ha decidido hacer uso de una provisión en la reciente JOBS Act que permite a las compañías con menos de mil millones de facturación hacer uso de un proceso confidencial cuando solicitan su salida a bolsa – proceso que, según las mismas personas que lo diseñaron, no estaba pensado para casos como el de Twitter. El precio al que finalmente salgan las acciones de Twitter dependerá de múltiples factores relacionados con las estrategias diseñadas por los bancos de inversión que participen en la oferta y fue analizado ayer por mi admirado Aswath Damodaram, pero la trayectoria y los datos de la compañía permiten hacer algunas generalizaciones sobre los elementos cualitativos que creo importante considerar de cara a sus expectativas de futuro.

En primer lugar, las características y potencial de su mercado. En el caso de Twitter, estamos hablando de una compañía con unos doscientos cincuenta millones de usuarios, muy por debajo de los más de mil doscientos millones de Facebook, pero con un potencial de crecimiento muy importante. Desde sus inicios, Twitter ha ido expandiendo su base de usuarios, haciéndose atractivo para un número creciente de perfiles demográficos que al principio se consideraban poco afines. Ha colonizado un mercado de jóvenes que inicialmente no tenía, se ha desarrollado con gran brillantez en el asimétrico mundo celebrity, y ha extendido su uso hasta la mismísima diplomacia internacional. ¿Cabe pensar en un modelo de difusión de Twitter generalizado al gran público, en Twitter como una herramienta extendida y utilizada por todo tipo de perfiles demográficos? A medida que Twitter consolida su propuesta de valor de “sigue tus intereses” y mejora la herramienta con tecnologías de filtrado y recomendación, creo que el potencial de crecimiento es aún muy elevado, y está muy lejos de una hipotética curva de saturación.

En segundo, las expectativas del modelo de negocio. Las previsiones de facturación de Twitter están en torno a los seiscientos millones de dólares para este año, y los mil millones en 2014. ¿Cómo lo hace? Básicamente, con una muy pequeña cartera de productos: cuentas promocionadas, tweets promocionados, y tendencias promocionadas, que por el momento y por su esquema de precios ha recibido atención fundamentalmente de grandes compañías con presupuestos publicitarios significativos. Recientemente, Twitter ha comenzado a hacer esfuerzos por ampliar su base de anunciantes, desarrollando esquemas de contratación y segmentación que podrían popularizar su modelo hacia compañías más pequeñas, un proceso en el que claramente tiene todavía un muy importante recorrido. Además, Twitter puede desarrollar otro tipo de modelos como proveedor de información, como los contratos que cerró en su momento con empresas como Microsoft o Google para ser proveedor de resultados de búsqueda instantánea, o los que podría desarrollar con televisiones u otras terceras partes para las que tener una imagen ajustada de la relevancia instantánea de algunos temas puede resultar crucial.

Tercer punto: calidad del management. El caso de Twitter es, claramente, el de una empresa bien gestionada. Con una trayectoria coherente, sin bandazos, sin grandes escándalos o movimientos que inquieten a sus usuarios, la empresa ha llevado a cabo de manera muy ordenada la transición que va desde la fase de fundación y emprendimiento puesta en marcha por Jack Dorsey, Evan Williams y Biz Stone, hasta la de crecimiento y desarrollo protagonizada con gran brillantez por Dick Costolo. Fases distintas, directivos con características completamente diferentes. A lo largo de su desarrollo, la empresa ha llevado a cabo treinta y una adquisiciones, la gran mayoría de pequeñas empresas emergentes con un producto que encajaba estratégicamente en la hoja de ruta de la compañía, y destinadas fundamentalmente a incorporar a su equipo. Con ellas, la empresa ha ensamblado un equipo de gran talento, muy motivado, y que se considera parte de un gran proyecto que, en un momento dado, supo integrar el que ellos tenían.

Cuarto: estructura de la propiedad. Una salida a bolsa supone una entrada de recursos que, en parte, van destinados a los que contribuyeron a llevar a la compañía hasta allí. En el caso de Twitter, el IPO hará sin duda ganar mucho dinero a los múltiples inversores que supieron ver potencial en la compañía, y seguramente – pero esto no es un dato conocido – a bastantes trabajadores de la compañía. Es de esperar que esa posible lluvia de dinero no dé lugar a un efecto “toma el dinero y corre” que genere una descapitalización intelectual de la empresa, pero aún es pronto para saberlo.

Quinto punto: imagen. La empresa ha sabido cultivar una imagen amigable, amable, que defiende a sus usuarios y que contribuye al desarrollo de conocimiento de manera constructiva. Lejos de ser una cuestión puramente estética, esta consideración positiva tiene más importancia de cara a la recepción por parte de los mercados o a los procesos de adopción de lo que podría fríamente parecer.

Por supuesto, hay más factores, pero estos son los que de una manera intuitiva tiendo a analizar en un caso como este, los elementos que suelo poner en consideración antes de contestar a la típica pregunta de “positivo, neutro o negativo”. Añadidos, lógicamente, a los datos disponibles sobre la evolución del negocio como tal – que en este caso nos harán esperar algo más, aunque no creo que demasiado. Con estos análisis en la mano, la salida a bolsa de Twitter me parece una operación con grandes posibilidades de resultar un éxito, aunque lógicamente eso dependa fundamentalmente del precio fijado para la misma y del desarrollo del proceso como tal.