miércoles, 13 de noviembre de 2013

Accesorios inteligentes como sistema, no como equipo

Al día de hoy es difícil encontrar a una empresa de tecnología que no tenga al menos en mente entrar al creciente mercado de accesorios inteligentes, y ¿Por qué no? En verdad se trata de un mercado relativamente nuevo que tiene mucho de donde ser explotado. Algunos fabricantes como Google quieren acelerar el paso con sus Google Glass,mientras que otros como Microsoft e Intel irán un poco más lento, con muchos como Sony, Samsung y varias iniciativas en un punto intermedio.Se estima que para el 2017 se venderán 170 millones de accesorios inteligentes, considerando únicamente los de salud y deportes, pero aún hay un reto con el que los accesorios inteligentes deben lidiar.

Los actuales contrincantes en el mercado de accesorios inteligentes y la llamada “wearable tech” luchan constantemente por su posición en el mercado, pero construir el hardware de los dispositivos es apenas la primera parte de la ecuación, y el por qué del título de esta editorial.

En tanto que accesorios como la Nike FuelBand o el FitBit se venden como pan caliente, construir equipos que realmente funcionen buen ha sido un problema, por que necesitan hacer que las personas quieran incorporar estos equipos en su vida diaria, pero sobre todo hacer que los usen para mejorar su vida, lo cual es otra historia completamente.

Si somos un poco estrictos, la gran mayoría de los productos que se comercializan en la actualidad como accesorios inteligentes en realidad no sirven realmente para facilitar o mejorar la vida de las personas, sino que se limitan por el momento a ser un repositorios de información e involucran una gran cantidad de participación del usuario en dicha tarea, es decir, los productos sí pueden añadir un gran valor, pero requieren del hábito del usuario para ingresar información muchas veces. Aún así, estamos ingresando una gran cantidad de información a la máquina, pero no resolvemos ningún problema.

Lo que los fabricantes tendrían que hacer es desligarse de la idea de que sólo son fabricante de hardware y dejar de dar por sentado que el software está o estará listo para sus dispositivos. Los accesorios inteligentes deberían tener una experiencia de usuario que involucre muy poco al usuario, es decir, que colecten la información sin que el usuario tenga que introducirla y que ofrezcan consejos o retroalimentación automática con base en ello, algo más que solo contar pasos y calorías.

El camino a recorrer de los accesorios inteligentes

Ahora las marcas necesitan invertir tanto en el producto digital como servicio, como en el producto físico en sí mismo, para crear dispositivos que las personas quieran comprar, quieran vestir, pero sobre todo que quieran seguir usando por mucho tiempo. Para ello es importante motivar al usuario a través del diseño del producto, lo que involucra mucho una correcta experiencia de usuario y un gran énfasis en la experiencia digital con los smartphones. Solo así se crearán negocios que retengan e incrementen su base de usuarios, construyendo para ellos. Los fabricantes del hardware y su socios del lado del software deberán estar comprometidos desde el primer momento.

Algunas compañías ya están dando cuenta de la realidad para salir a flote. Por ejemplo, FitBit hizo un gran lanazamiento con su primera banda deportiva, pero la experiencia de usuario era complicada, la realidad es que fueron demasiado lejos en la simplicidad del productos y por ello en la siguiente versión de su producto, FitBit Force, corrigieron algunos de sus errores a través de la retroalimentación de sus usuarios.

Otras iniciativas como MapMyFitness sabiamente liberaron su API para que el dispositivo pueda recolectar información de diversas fuentes, pues los usuarios rara vez tienen un solo dispositivo que se pueda sincronizar con su accesorio inteligente.

Más allá de la movilidad

Hay que tener en cuenta que en los accesorios inteligentes, al igual que en los celulares, el significado de movilidad va más allá del simple factor forma que los hace prácticos para su transporte. Ésta tecnología tiene que evolucionar de manera uniforme, y será el conocimiento y la habilidad de cambiar para bien lo que los hará seguir creciendo.

Actualmente se venden prácticamente contadores de pasos, del ritmo cardiaco o alguna combinación de lecturas similares, pero no proporcionan un entorno que se pueda decir que mejore la vida de las personas. Este paso es importante, pues la combinación de Hardware, Software y el entendimiento de las necesidades del usuarios y la experiencia del mismo podrán conducir a nuevos dispositivos que ya no sean solamente eso, sino que funcionen en un ecosistema hardware-software-usuario que verdaderamente proporcione herramientas de utilidad para mejorar la vida de las personas, pero para ello se necesita que los fabricantes y sus socios se enfoquen en todo el entorno desde el primer momento y no solamente en el hardware.