lunes, 11 de noviembre de 2013

Freemium: Así podría resucitar BlackBerry de la mano de su nuevo 'terminator'

En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología "He hecho esto antes: esta película ya la he visto". Bum. A John Chen no le tiembla el pulso, ni parece ponerse nervioso ante retos de envergadura. Y no estamos hablando de cualquier cosa: si el nombre te suena y no sabes de qué, este ejecutivo nacido en Hong Kong recibió una inesperada llamada desde Waterloo, Canadá, con el objeto de ocupar la vacante plaza de CEO de BlackBerry. Una silla caliente como pocas y desde luego, no un plato de gusto para quien quiera una vida contemplativa y piense ya en patear campos de golf en una jubilación temprana. Con la firma hecha unos zorros y la cuenta de resultados al rojo vivo, el desafío para este hombre hecho a sí mismo era de calado: tenía que transformarse en mago, en el ejecutor que transformara las cifras de rojo a negro y más complejo todavía, devolver la ilusión de una marca que lo ha sido todo en el mercado de la telefonía.

En BlackBerry (antes RIM), todo ha ido muy rápido, demasiado: hubo un tiempo en el que dominaban de forma autoritaria el mercado de los smartphones, pero un exceso de confianza, abrazarse a una plataforma que no evolucionó y un cambio en el mercado provocado por la irrupción del iPhone hicieron que las míticas crackberry parecieran antiguallas del pasado. Se veía venir de lejos. La reacción llegó, pero posiblemente demasiado tarde. BlackBerry 10 es sin duda uno de los mejores sistemas operativos del mercado y la llegada de la Z10 hizo que por un momento reviviera la chispa de la ilusión, pero la firma arrastraba ya demasiados lastres.

Thorsten Heins llegó para hacerse con las riendas de una compañía que quería presentarse como nueva, pero que seguía atrapada por el peso de su pasado. Un lavado de cara, Alicia Keys y presentaciones sin corbata pretendieron dar un nuevo impulso a una firma que no había terminado de reaccionar: PlayBook seguía en el catálogo de la compañía y las Z y Q10 eran las grandes esperanzas para el risorgimento, pero se había perdido demasiado tiempo y terreno, y lo que era peor, el mensaje era todavía más difuso. Hasta la fecha las BlackBerry se las veía como una herramienta para ejecutivos, pero el Z10 jugaba a equilibrista con el mercado de consumo. El fracaso fue estrepitoso, y eso que estábamos ante uno de los mejores smartphones del mercado, prueba fehaciente de que no sólo con un buen producto que vencen las batallas. La firma quedó a disposición de posibles compradores y posiblemente abocada a una muerte fulminante, al menos tal y como la conocemos hoy, pero el rugido del león atronó desde lo más hondo del orgullo canadiense.

La decisión de no vender la compañía fue recibida con pesimismo en la bolsa, y el valor de las acciones cayó en picado, pero nada de esto parece preocupar al nuevo líder de la firma. Sin el carisma que muestran otros CEO de las tecnológicas o las huecas promesas de revivir tiempos mejores por parte de Heins, el de Hong Kong afincado en Estados Unidos responde a un perfil frío, sin miramientos y directo al grano. Posiblemente justo lo que necesite una corporación que hace aguas por todas partes. Salvando las distancias, esta forma de actuar nos recuerda un tanto a la de Stephen Elop, pero en el caso de Chen, las maniobras podrían ser más sorprendentes. Hemos abierto el artículo con un "esta película ya la he visto", frase arrancada de boca de nuestro protagonista, y es que ha sido precisamente porque rescató en el pasado a otra empresa que se iba a pique y en circunstancias muy similares, Sybase.

Al nuevo directivo de la firma de Waterloo no parece impresionarle en absoluto el descomunal desafío que se ha echado a sus espaldas, pero... ¿cómo va a lograr darle la vuelta al asunto? Es muy posible que repita la estrategia que tan buenos resultados le dio en el pasado, y que trasladada a BlackBerry consistiría en:

  • Recuperar la confianza perdida de las grandes cuentas. Como sabes, buena parte de los clientes corporativos e institucionales que engordaban la cuenta de resultados de la firma han dicho sayonara, y en una primera instancia, Chen se dedicaría a llevar a cabo una labor de retención visitando personalmente estas cuentas.
  • Dirigirse a un mercado de nichos. Lo hizo con gran éxito en Sybase. Ahora que sabemos que BlackBerry va a seguir fabricando teléfonos, es muy posible que la firma abandone el cara a cara con Android o iOS y busque nichos de mercado más reducidos pero altamente rentables en un objetivo inicial de volver a beneficios. En un segmento tan amplio como el de la telefonía hay sitio para todos, así que vete dando rienda suelta a la imaginación. ¿Una BlackBerry para adolescentes? ¿un smartphone de uso exclusivo para el trabajo?...

"Hay mucho por hacer aquí", ha avanzado con serenidad en declaraciones a Reuters, y de hecho parece totalmente convencido de lograrlo. "Hay muchos desafíos", afirma, "y si no los hubiera, no habría venido". Genio y figura. Justo lo que necesita BlackBerry, un 'terminator' que diga a su equipo exactamente por dónde van a ir ahora y demuestre al mercado que tanto talento y saber hacer no pueden desperdiciarse por errores del pasado. Eso sí, la esperanza no les va a salir barata precisamente a los accionistas: se comenta que además del reto que supone dar la vuelta al asunto, le han 'convencido' con 90 millones de dólares, entre paquetes de acciones y nómina. ¿Los valdrá?

[Más información: The Globe and Mail, Reuters]

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