lunes, 11 de noviembre de 2013

Las apps "de acompañamiento" pretenden conquistar definitivamente nuestros Smartphones

La posibilidad de conectarnos a Internet a través de múltiples dispositivos y en cualquier momento ha provocado que, con frecuencia, nuestra atención se vea obligada a repartirse entre varios estímulos. ¿Quién no ha aprovechado en alguna ocasión el corte publicitario de su serie favorita para mirar su correo electrónico o publicar un tweet? Este es solo un ejemplo de un escenario en el que la mayor parte de los cibernautas nos vemos implicados con cierta frecuencia.

El objetivo de este post no es profundizar en las implicaciones de estas prácticas para nuestra salud (algunos pedagogos defienden que repartir nuestra atención entre tantos estímulos está deteriorando seriamente nuestra capacidad de concentración). Y tampoco lo es valorar las consecuencias sociales que pueda acarrear el hecho de prestar demasiada atención a nuestro smartphone, por ejemplo, mientras charlamos con un amigo.

Lo que nos apetece debatir con vosotros es el valor que para nosotros, los usuarios, tienen las apps que muchas empresas están publicando, precisamente, para captar nuestra atención durante esos momentos en los que desviamos nuestra mirada momentáneamente hacia nuestro smartphone o tablet.

Diseñadas para «atraparnos»

Las empresas son conscientes de la intensidad con que los dispositivos móviles se han infiltrado en nuestras vidas. De hecho, especialmente las cadenas de televisión están contemplando cómo sus propuestas publicitarias están perdiendo eficacia, pues muchos televidentes aprovechamos los minutos de emisión de publicidad para consultar nuestro correo electrónico, acceder a nuestra red social favorita, o, sencillamente, navegar por Internet.

Una forma de combatir esta hiperactividad consiste en «unirse» a los espectadores ofreciéndonos aplicaciones para nuestros dispositivos móviles que incrementen el valor añadido de sus programas, y, de paso, nos mantengan conectados a su oferta de contenidos incluso en esos instantes en los que desviamos nuestra atención hacia nuestro smartphone.

En cualquier caso, las cadenas de televisión no son las únicas empresas que se han percatado de los beneficios que pueden ofrecerles las aplicaciones de valor añadido para tablets y smartphones. Los fabricantes de consolas y los desarrolladores de videojuegos también lo han hecho, y buena parte de ellos ha puesto a punto apps diseñadas para trasladar una parte de la acción hacia esa segunda pantalla que todos tenemos al alcance de la mano.

¿En qué medida son beneficiosas?

Estas prácticas no tienen por qué ser perjudiciales o agresivas para nosotros, los consumidores de contenidos. En la medida en que realmente nos ofrecen un valor añadido, o mejoran nuestra experiencia, resultan positivas. Lo realmente importante es que seamos capaces de discernir entre las que nos aportan algo, y las que solo han sido diseñadas para engatusarnos y, así, atrapar nuestra atención y mantenernos «enganchados» a un medio en particular a través de distintos canales.

No obstante, todo parece indicar que la jerarquía de pantallas que conocemos actualmente, en la que el televisor del salón, que suele ser el de mayor tamaño, ejerce como «primera pantalla», y nuestros dispositivos móviles como «segundas pantallas», se irá diluyendo poco a poco hasta dejar de tener sentido. Es muy probable que en breve todas ellas tengan una importancia equivalente, y nos brinden, bien distintas formas de acceder a un mismo contenido, bien valores añadidos que complementen lo que nos ofrecen los otros dispositivos de visualización a los que tenemos acceso.