sábado, 16 de noviembre de 2013

¿Y si se acerca la hora de dejar de renovar el hardware de los ordenadores?

A día de hoy, las conexiones de fibra hasta el hogar empiezan a ofrecer velocidades asombrosas, en un contexto de mejora generalizada de la banda ancha fija. Cualquiera puede hacer streaming de música, y reproducir vídeo en YouTube no supone tampoco un gran reto. Inclusoresulta común alcanzar calidades 1080p, aunque con un detalle visual no muy elevado. Un servicio tan popular en Estados Unidos como Netflix está trabajando en llegar a la resolución 4K. Así que el próximo objetivo de la nube es lograr ofrecer contenidos interactivos, algo para lo que se necesita una baja latencia, lo que se vuelve problemático con conexiones ADSL.

Pero ya se ha demostrado que técnicamente se puede. El servicio OnLive, a pesar de su fracaso comercial, ofrecía videojuegos perfectamente disfrutables en conexiones bastante humildes, siempre que no exigiéramos una resolución elevada. Sony está convencida de que se trata de una alternativa de futuro, y la empleará para llevar los títulos de PlayStation 3 a su sucesora. Así que, si resulta factible transmitir por Internet un videojuego, que requiere fluidez en la transmisión, bastante detalle y un tiempo de respuesta bajo. ¿No podría hacerse lo mismo con un sistema operativo, mucho menos exigente en estos aspectos?

Resultaría perfecto tener en casa un “terminal tonto” que recibiera la imagen desde Internet. Un servidor potente nos permitiría disponer de una experiencia de primer nivel y no necesitar actualizaciones de hardware si de pronto precisamos más rendimiento. Además, el consumo eléctrico y la autonomía de la batería se volverían mejores. Se acabaría tener que renovar nuestros PC, incluso aunque los usemos para tareas exigentes como edición de vídeo u ocio electrónico. Sólo haría falta una buena conexión a Internet, y pagar el coste de quien nos ofrezca el procesamiento en la nube. Pero nuestras máquinas dejarían prácticamente de envejecer.

Sin embargo, hay problemas para implementar este concepto. El primero, que depende de una conexión fija de calidad, algo que sólo podemos garantizar en nuestro propio hogar. Y los sobremesa cada vez representan un segmento más irrelevante. Por otro lado, los fabricantes de hardware de consumo se mostrarían bastante reacios a apoyar un cambio de paradigma que les restaría protagonismo y beneficios. Por lo que, aunque la posibilidad existe, considero poco probable que veamos un sistema operativo basado en el streaming de la imagen. Otra tema se trata del mundo del entretenimiento interactivo, que se mueve en esta dirección de manera clara.