lunes, 16 de diciembre de 2013

Motorola, el espejo en el que todo fabricante Android debe mirarse

Sentido común, focalización en lo importante y el usuario como eje principal. Esas son las tres premisas de la nueva Motorola, la cual ha demostrado a lo largo de este 2013 que todos sus rivales tienen mucho que aprender de ellos.

Este 2013, como ya comenté en Celularis, se resume parcialmente con un "los viejos rockeros nunca mueren". Lo hemos visto con Nokia, quien, aunque ha sido adquirida por Microsoft y desaparecerá como compañía independiente, ha vuelto a la guerra durante este año 2013; pero también lo hemos visto con Motorola, una empresa que, tras pasar un año sabático de reestructuraciones, ha vuelto al mercado más fuerte que antes con productos como el Motorola Moto X y el Motorola Moto G, los cuales han revolucionado el sector gracias a una filosofía jamás vista en el mundo Android, lo que, evidentemente, les ha ayudado a diferenciarse en un mercado tan saturado.

Esa filosofía se resume, básicamente, en "crear productos con sentido común", algo que, por desgracia, no ocurre frecuentemente en el mundo de la telefonía, y mucho menos en Android, donde la mayoría de fabricantes siguen empujando una guerra de hardware y software que no siempre se traduce en productos mejores. En cambio, tal y como dije antes, Motorola se sale de ese camino y comienza a escuchar a los usuarios y a crear productos con sentido común.

En la nueva Motorola predomina el sentido común en todo momento

Un ejemplo muy claro de ello es el "specs don't matter" ("las especificaciones técnicas no importan", en español). Por un lado encontramos a la gran mayoría de fabricantes, los cuales añaden más núcleos, más GB de memoria RAM, más megapixels... año tras año, con el único objetivo de presumir de tener el mejor hardware sobre el papel. Sin embargo, Motorola opta por un camino diferente (muy similar al que Apple ha llevado durante estos años), centrándose más en la experiencia de usuario que un producto ofrece, independientemente de los componentes internos que este tenga. Obviamente, el nivel de procesamiento de la CPU y el resto de piezas que componen un smartphone influyen en la experiencia de usuario, pero de nada sirve ofrecer un hardware muy potente si, en realidad, el software no está lo suficientemente optimizado para exprimir ese hardware (lo que se traduce en una experiencia de usuario inferior). De hecho, basta con mirar alrededor para encontrar smartphones que, a pesar de que sobre el papel son inferiores en capacidad de procesamiento, ofrecen un rendimiento superior muchos otros que, en teoría, les superan.

Otro ejemplo de este sentido común que Motorola aplica en sus últimos productos (y relacionado con el ejemplo anterior) es el software y el valor añadido que este aporta. Muchos fabricantes añaden con cada generación de smartphones decenas de funcionalidades que, en un primer momento pueden resultar llamativas, pero que, tras unas semanas de uso, acaban resultando incluso molestas. Motorola, en cambio, ha optado por una postura más inteligente, ofreciendo menos software, pero mucho más útil, mejor optimizado y, sobre todo, más valioso. Esto les permite, por una parte, dar un valor añadido a sus smartphones mediante características únicas que realmente facilitan la vida a sus usuarios (Touchless Control, la buena autonomía del Moto X y Active Notifications son ejemplos de ello), y, al mismo tiempo, solucionar uno de los puntos más débiles del ecosistema Android: las actualizaciones. Y es que, al ofrecer menos software y modificar menos el sistema operativo Android, Motorola puede ofrecer actualizaciones de forma más rápida y efectiva, pues necesitan trabajar mucho menos sobre la versión vanilla que Google lanza. Ejemplo de ello es que la actualización a Android 4.4 KitKat para el Moto X se lanzó 20 días después de ser lanzada esta versión oficialmente, incluso antes que muchos Nexus y smartphones Google Play Edition (que en teoría son los primeros en recibir las actualizaciones).

Moto G es el ejemplo más claro de esta filosofía

Pero, sin duda, el ejemplo más claro de ese sentido común de Motorola y, sobre todo, de que la compañía estadounidense y su nuevo rumbo es el espejo donde muchos fabricantes Android deben mirarse, es el Motorola Moto G. Y es que, este smartphone es capaz de reunir toda la filosofía que Motorola inició con el Moto X, en apenas 179€, algo que parecía imposible, sobre todo si mirábamos al mercado de la gama baja en Android, donde la gran mayoría de productos eran bastante mediocres.

Por lo tanto, es evidente por qué Motorola es el espejo en el que todo fabricante Android debe mirarse. Su nuevo rumbo puede enseñar mucho a sus rivales y, sobre todo, mejorar el ecosistema de la telefonía actual (especialmente el de la gama baja). Motorola ha vuelto, y probablemente con más fuerza que nunca.