lunes, 2 de diciembre de 2013

mSpy, la aplicación espía que es capaz de registrar toda la actividad en nuestros smartphones

El de la privacidad es uno de los problemas mas en boca de todos durante estos años. La aparente facilidad con la que es posible reunir nuestros datos y montar perfiles bastante precisos es algo que da mucho miedo, sobre todo si lo juntamos con las filtraciones del espionaje de agencias como la NSA. Tal vez mas cercano sea el hecho de que alguien nos pueda espiar en nuestro smartphone. Estos dispositivos se han convertido en el centro de nuestra vida diaria, y tener acceso a ellos supone saber mucho de nosotros.

mSpy es una aplicación que tiene como objetivo precisamente esto: espiar en el smartphone de un objetivo. Y cuando uso la palabra “espiar” no es de manera gratuita, ya que incluso sus propios creadores lo reconocen en su página web oficial, en la que catalogan su programa como “spyware”. Este es un punto delicado, con un programa que puede tener su utilidad en ciertas ocasiones, pero que en general está muy abierto a un uso malintencionado.

Una vez que instalamos mSpy en un dispositivo Android o iOS, este se ejecuta de manera “silenciosa”, es decir, que la víctima no sabe que está siendo vigilada. No solo eso, sino que promete que es “100% indetectable e invisible” para el usuario. En teoría, este tipo de programas tiene algunas utilidades legales, aunque discutibles desde el punto de vista moral. Por ejemplo, podemos instalarla en los smartphones de nuestros hijos para estar al tanto de todo lo que hacen, desde el registro de llamadas hasta la grabación de estas. También permite leer sus correos, bloquear ciertas páginas web que no nos gusten o incluso registrar las conversaciones en Whatsapp. Los empresarios también tienen utilidad para esta app. En particular, sus creadores la ofrecen como una buena herramienta para “conseguir pruebas” de cara a una posible traición de sus empleados.

Para evitar problemas legales, los creadores de mSpy han puesto una pequeña nota de “Limitación de responsabilidad” en su página web en la que afirman que el que instala la aplicación tiene la obligación de informar al usuario objetivo de que su actividad está siendo monitorizada. Un “detalle” que la aplicación no obliga ya que en ningún momento avisa al usuario de esta práctica. Por tanto, queda en la buena voluntad del que instala la app mencionar este espionaje. Y si hay algo que falta en este planeta, es buena voluntad.

Ya sea como una útil herramienta para padres y empresarios preocupados, o como un arma contra la privacidad, mSpy es una aplicación polémica que solo tiene un punto débil: el atacante necesita acceso físico a nuestro smartphone para instalarla. Como siempre, la primera regla de la privacidad es tener a mano nuestros dispositivos.