lunes, 23 de diciembre de 2013

Valoramos la futura tablet modular de ImasD, innovación y conciencia llaman a la puerta

Hace algo menos de una semana, la compañía española de electrónica ImasD presentaba un nuevo proyecto de tablet que parece haber causado un gran revuelo. Se trata ni más ni menos que de la tablet modular Click ARM, que se asemeja enormemente en su base a las propuestas de Motorola, ZTE o Phoneblocks con smartphones
Hoy quiero analizar en profundidad lo que este nuevo escenario, en lo que se refiere a dispositivos portátiles electrónicos, puede suponer, y por qué debemos estar expectantes ante un nuevo mercado notoriamente diferente al que estamos acostumbrados.
Las tablets heredando el legado de los PCs
Las cifras de ventas no mienten. La tendencia señala una caída en la venta de los ordenadores PCs clásicos muy considerable, mientras que la venta de tablets como los iPad y las tablet Android y Windows 8 se ha visto incrementando de manera notable. Antes, pensábamos que necesitábamos un ordenador si queríamos navegar por internet y ver alguna película o vídeo esporádico. Ahora, podemos comprar una tableta que nos ofrece todo ello además de una portabilidad asombrosa.
Con la llegada de los equipos de escritorio, nos acostumbramos a aquello de poder mejorar, actualizar y cambiar los diferentes componentes de nuestras computadoras, por lo que si queríamos un procesador y gráfica más potentes, podíamos hacerlo sin necesidad de comprar un ordenador completamente nuevo. Si queríamos más RAM, o añadirle una grabadora DVD, lo mismo. Esto desaparece en gran medida con la llegada de los portátiles pero, sobre todo, con la irrupción de tabletas y móviles, donde sólo la batería podría ser reciclada y sustituída por otra, aunque el número de dispositivos que lo soportan es cada vez menor con la llegada de los unibody
¿Qué propone imasD con su tablet modular? Una Placa Base Matriz sobre la cual poder ir añadiendo diferentes módulos como memoria RAM, procesadores (Exynos por el momento) o módulos como NFC, batería o almacenamiento, así como una mayoy facilidad y simpleza a la hora de cambiar nuestra pantalla.
Esto supone que en el momento que empecemos a pensar que nuestro procesador no satisface nuestras demandas, podemos comprar otro más potente sin necesidad de desprendernos de todo el cuerpo del dispositivo, solamente del módulo que queremos mejorar, lo que nos lleva al segundo punto de este análisis.
E-waste o el impacto del residuo electrónico en el medio ambiente
Todos los dispositivos que desechamos anualmente no son reciclados de manera íntegra, muchos de ellos apenas son tratados por plantas de reciclado electrónico ya que no cuentan con una infraestructura suficiente como para hacerse cargo de ello, seguramente, por la insuficiente inversión que se destina a este procedimiento.
Por ello, anualmente se vierten 50 millones de toneladas de basura electrónica, de las cuáles sólo un 15-20% serían recicladas. El resto, acaban incineradas o depositadas en países y zonas donde pueden verse recompensados económicamente por convertirse en lugares destinados al almacenamiento de residuos. El resultado ya lo sabemos.
Es en este momento donde entra en juego esta nueva propuesto de tablet modular. Si conseguimos un producto del cuál sólo tuviéramos que deshacernos de alguna de sus partes sin necesidad de tirar todo el conjunto porque su montaje así lo impide, podemos hablar de vidas útiles de productos mucho más largas y hacer frente en parte a la obsolescencia programada, provocando que las tasas y las toneladas de deshechos sean reducidas de manera eficiente.
Impulsando el negocio electrónico minorista y la producción nacional
En la rueda de prensa de presentación de Click ARM, el equipo que conforma la empresa imasD hizo mucho hincapié en que este producto estaba destinado al consumo, pero también a dar una válvula de oxígeno a todos aquellos comercios pequeños de informática a nivel local que han visto como las grandes empresas multinacionales les han comido el terreno progresivamente a base de precios reducidos.
Para ello, la empresa española propone distribuir sus productos sólo a través de estas tiendas, dándoles una oportunidad de éxito si el mercado comienza a valorar positivamente este tipo de iniciativas. Seria a través de estas tiendas donde se llevaría a cabo la actualización y sustitución de nuestros módulos, lo que daría un negocio muy interesante a estos comercios locales. Por contra, su nivel de alcance se verá muy reducido al no contar con todo el marketing que los grandes comercios pueden permitirse.
De esta manera, se fomenta el empleo nacional, con una producción que aseguran se realiza de manera íntegra en España y con fuertes valores de responsabilidad social y ambiental de sus productos.
Software libre y comunidad
Los que estamos acostumbrados a informarnos del mundo Android sabemos que la apertura de Google con este SO difiere muy mucho de la estrategia y política privada de Microsoft o Apple. La empresa imasD no ha querido cerrar puertas al usuario final y plantea laposibilidad de instalar Android, Ubuntu Touch o Tizen, estos dos últimos en fase aún de desarrollo, de manera nativa en nuestra Click ARM.
Para dar soporte a todos estos SO, sus responsables tienen muy claro que deben contar con la comunidad que hay detrás de cada uno de ellos y motivarles, económicamente si es necesario, para que adapten sus códigos a este dispositivo. Así, comunidades comoCyanogenMod podrían prestar sus servicios a este dispositivo, con lo que además de tener un terminal con una larga vida electrónica también podríamos contar con un gran soporte procedente de muy diversas comunidades. ¿Qué nos cansamos de Android? Nos instalamos Ubuntu Touch.
Habrá que ver cómo se desarrolla la comunidad a su alrededor ya que se pueden presentar dificultades al tener que adaptar sus códigos fuente a modificaciones de módulos de procesador.
Ahorro económico del consumidor
Como broche final, no puedo dejar de mencionar algo tan importante como es el presupuesto final para el consumidor. Hablamos de que con Click ARM, podremos elegir qué partes del dispositivo queremos adquirir. ¿Qué no queremos cámaras, 16GB, NFC o un procesador de última generación? Sin problema, simplemente no los incluimos en el paquete. De esta manera, el precio final del producto ser verá notablemente reducido y se adecuará a nuestras necesidades, y no las que el fabricante desee introducirnos.
Actualmente, podemos tener un dispositivo tablet Click ARM de altas prestaciones (ver imagen superior) por unos 420 euros. Ésto, contando con que los precios aún no son definitivos y con la llegada de nuevos fabricantes que provoque el abaratamiento de procesadores y el resto de componentes, propicia un panorama muy interesante. Contemos además con que la primera inversión será mucho más fuerte que las siguientes, ya que si queremos actualizar el procesador por ejemplo, deberemos desembolsar únicamente lo que cueste dicho procesador, y nada más.
Como conclusión final, a falta de profundizar en los desafíos que tendrá que hacer frente como la respuesta del resto de fabricantes, el diseño final del dispositivo o la demanda del consumidor en sus primeras etapas, este proyecto se antoja francamente interesante y relevante. Es necesario un cambio en el modo de consumo de tecnología actual, por nuestra parte y por la de los fabricantes que obstaculizan períodos de vida más largos de sus dispositivos. Quizás esto sea el comienzo.